Inv. David Wood Cano
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Artículos

ARQUEOASTRONOMIA EN EL TEMPLO MAYOR.
Por DAVID WOOD CANO

En pleno corazón de la ciudad de México, otrora Tenochtitlan, en encuentra el denominado Hueyteocalli o Templo Mayor, que en la época prehispánica constituyó el asiento del poder político, religioso y social del Valle de México.

Adquirió una importancia fundamental como centro rector de los pobladores desde tiempo inmemorial, ya que tiene una conexión geográfica natural con lugares de igual preponderancia histórica como Chapultepec, que fue también un antiguo desarrollo urbanístico teotihuacano, como lo comprueban los últimos descubrimientos arqueológicos, junto con Tlatelolco, Tenayuca, Culhuacan, Tlacopan, Azcapotzalco y Xochimilco, los cuales incluso, son más antiguos que la misma capital mexicah, el lugar en cuestión fue ocupado durante la época colonial y ahí se construyó el Palacio Nacional, que en la actualidad es la sede del poder ejecutivo, así como en lo que respecta a la religiosidad del pueblo mexicano, la Catedral Metropolitana es su equivalente y ésta se ubica en el mismo contexto geográfico.

Nuestras últimas investigaciones arqueoastronómicas nos han demostrado que existen razones muy poderosas para fundamentar todo lo anterior y que tienen su origen en la cosmovisión prehispánica del tiempo y el espacio.

En primer lugar sabemos que la decisión de fundar en el año de 1325 d.C la gran ciudad de México Tenochtitlan, justo en el centro del islote en medio del lago, fue tomada con base en un criterio que involucraba a la simbología de la naturaleza viviente con las manifestaciones divinas encarnadas en los fenómenos astronómicos observables en las condiciones de aquella época.

Es muy probable que cuando los mexihcas tomaron esa determinación en el año 13 carrizo 1323 d.C, tuvieron que verificar varios fenómenos astronómicos, como el solsticio de verano y de invierno, los cuales en la transición al año 1 pedernal de 1324 ocurrieron en fechas altamente significativas; así como los días en que el sol pasa por el cenit del lugar y los cuerpos no proyectan su sombra durante algunos momentos, los intervalos calendáricos entre estos fenómenos y un eclipse total de sol verificable e impresionante que se presentó en 1325, involucraron a las principales manifestaciones divinas del pueblo mexicah que eran el sol, la luna, venus y la misma tierra.

Es probable también que la imagen de origen prehispánico que ocupa el centro del emblema nacional, contenga el carácter solar del pueblo mexicah representado en la figura del águila real, cuando ésta se posa sobre el nopal, indicando precisamente el momento astronómico que señala al axis mundis como enlazador del plano celeste con el terrestre contenido en la figura de la serpiente sagrada de cascabel, cuyos cambios de piel denotan las transformaciones en la vegetación, producto de la división del tiempo.

En época de lluvias y de secas, el fenómeno del sol cenital solo ocurre dos veces al año en las latitudes comprendidas entre los trópicos, debido al movimiento aparente del sol visto desde la tierra, que indica sus posiciones extremas en el horizonte cuando en el día más largo del año (21 de junio) y la noche más larga (21 de diciembre) regresa de norte a sur quedando mágicamente detenido o amarrado por unas horas solamente, en los denominamos solsticios de verano e invierno. La mayoría de las construcciones prehispánicas, conocidas como pirámides, registran precisamente este movimiento, sirviendo así como marcadores para tener un calendario de precisión astronómica y poder adaptar las actividades de la vida cotidiana (época de siembra, cosecha, festividades rituales guerreras, etc.) al ritmo cósmico de sus deidades.

Visualmente éste tipo de fenómenos se pueden apreciar asistiendo al sitio con la asesoría adecuada en fechas específicas como por ejemplo el 9 de abril, 2 de septiembre, 4 de marzo y 9 de octubre, en las que se puede apreciar la salida del sol al amanecer y su ocaso alineado al eje de simetría de la estructura principal, provocando un maravilloso baño de luz a lo largo de dicho eje, por otro lado, es también impactante observar cómo el día de inicio del xiupohualli que es el calendario solar mexicah, el astro aparece muy cerca del cerro llamado Tlaloc visto al amanecer alineado desde el Templo Mayor, este evento es de trascendental importancia, debido a que está comprobada la existencia de una zona arqueológica en éste punto dedicada a las principales divinidades mexihcas, y que funcionó en aquella época precisamente como marcador para calibrar el calendario en función de los movimientos de Venus, y la luna armonizados con el sol. Utilizando éste tipo de alineamientos y fenómenos astronómicos apreciables para darle mayor jerarquía a la elite de sacerdotes - astrónomos gobernantes frente a las masas de un pueblo, quien aceptaba todo esto religiosamente y como fundamento de sus creencias.

Referencias bibliográficas:

Meza Gutiérrez, Arturo, en colaboración con el grupo de investigación de calpulli Toltecayotl. Cauhpohualli, cómputo calendárico mexica, ed. Anáhuac 2000 A.C. México, 1999.

Galindo Trejo, Jesús. Arqueoastronomía en la América antigua, ed. Equipo Sirius S.A CONACYT, México, 1994.

Meza Gutiérrez, Arturo, e colaboración con el grupo de investigación de calpulli Toltecáyotl. El calendario de México. Ediciones Artesanales Malinalli A.C, México, 1999.

David Wood Cano

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